viernes, 23 de abril de 2010

Porque alguien tiene que escribirlos

Publico este post el Día del Libro y pensando en los escritores y en los que queremos serlo. Esta es una lista de consejos y reflexiones de parte de escritores y editores aparecida en El País, de España. Y el mejor, sin duda, es el último (lo prometo).

Es más fácil poner un huevo que escribir - Elena Poniatowska.

Sólo habiendo leído mucho se puede ir en buscar de la frescura - Enrique Vila-Matas.

El escritor debe leer tanto como pueda y debe leer sobre todo a los clásicos - Esther Tusquets.

Los únicos maestros son los grandes en lengua castellana y ayudan a encontrar la propia voz - Jual Gelman.

Escribir, lo que se dice escribir, sólo es el final del proceso - Matilde Asensi.

Dejémonos de mariconerías domésticas como los triviales ritos del escritor que cree temer a la hoja en blanco cuando lo acosa una deplorable blancura mental - Forwill.

El verbo más importante del oficio es rumiar; la literatura se gesta rumiando - Yuri Herrera.

La admiración y la emulación a los clásicos son el principio obligado de una carrera literaria - Elvira Lindo.

Yo para eso escribo novelas. Para soñar con otros, para inventar personas a las que me gustaría conocer, con las que me haga bien convivir durante horas, durante días alargándose por años - Angeles Mastreta.

Las materias que se necesitan aprobar son justamente las que no se enseñan en la universidad, pero las que se imparten en cualquier otra parte: la valentía, la honestidad, el descaro, la oportunidad, la lucidez, la gracia. - Rafael Gumucio.

No conviene, desde un principio, pretender vivir de la literatura: es peligroso para el sueño - Ramiro Pinilla.

No hacer caso de consejos que contradigan nuestro propio instinto - Marcos Giralt.

Forzado a dar consejo a quien quiere escribir, sugiero seis cosas: 1.  Leer. 2. Leer. 3. Leer. 4. Leer. 5. Leer. 6.  Leer - Alberto Manguel.

Prometo querer narrarlo todo y contra toda esperanza.
Prometo ser sincero en la verdad y en la mentira, y prometo contradecirme.
Prometo no ser tan "versátil" como algunos editores quisieran.
Prometo no ser nunca un escritor sin escritura.
Prometo reescribir, tachar, borrar y maldecir hasta quedar sin aliento.
Prometo todo esto, Señor, en nombre de tantos autores caídos en el campo de batalla de la página en blanco.
Prometo también algo muy sencillo: repetir cada mañana esta plegaria: "Señor, no soy ávido; sólo te pido 500 palabras
- Santiago Gamboa

Aquí puedes leer el artículo completo en El País.

1 comentario:

  1. Al principio unos me intimidaron pero la oracion del final esta buenisima...sobre todo cuando dice: prometo contradecirme...
    Ah! y me gusta el look del blog :)

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